viernes , 24 noviembre 2017

Psicología social: Solomon Asch y el experimento del ascensor

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Hace un tiempo dediqué una entrada al tema del conformismo social por parte del psicólogo Solomon Asch. En su experimento, Asch demostró cómo una persona puede llegar a perder su individualidad para no quedar mal socialmente.solomonaschHoy voy a hablaros sobre otro experimento del mismo psicólogo: El experimento del ascensor. Con él quiso demostrar cómo esta influencia social nos lleva a cometer acciones sin sentido para evitar el rechazo de las personas que nos rodean. Consistía en lo siguiente:

Si una persona se encontraba en un ascensor y entraba un grupo, y éstos se ponían a sus espaldas, ¿qué haría la persona que ya estaba en el ascensor? ¿Se quedaría mirando hacia la entrada o seguiría la acción del grupo que acababa de entrar al ascensor (aunque fueran personas desconocidas para él)?

En el siguiente vídeo podemos ver qué es lo pasa.

En el primer caso se ve cómo el hombre observa confundido al grupo e intenta mantener su postura. Pero comienza a dar la vuelta hasta que asume la posición del grupo. Este patrón de comportamiento se repite en los siguientes casos, e incluso si el grupo cambia de lugar el hombre también lo hará. No es necesario que el grupo ordene al hombre, sino que éste seguirá las acciones del grupo sin cuestionarlo.

Otro interesanto suceso es cuando varios hombres del grupo se quitan su sombrero y el sujeto del experimento también lo hace. De igual forma, cuando se ponen el sombrero nuevamente, el sujeto también lo hace.

¿Por qué ocurre esto?Tenemos que retrotraernos a la Prehistoria. Los seres humanos somos mamíferos sociales que nos movemos en manadas. Nuestro desarrollo como especie dependió de la supervivencia en grupos y, para sobrevivir en grupos, necesitamos adaptarnos. El individuo que no se adaptaba a su grupo era más probable que muriera, pues al ser rechazado por su grupo y encontrarse solo podría ser atacado fácilmente. Además, al estar alejado de su grupo, sería más difícil para él encontrar una pareja y pasar sus genes a la próxima generación.

Por lo tanto, se podría decir que nuestros ancestros que lograron pasar sus genes de forma efectiva tenían que adaptarse a su sociedad, y este comportamiento lo heredamos nosotros.

Si bien es cierto que adaptar nuestro comportamiento al grupo y perder la individualidad nos beneficia como especie, esto podría llevarnos a ser fácilmente manipulados. Este principio psicológico es el mismo que aplica en la mente de las personas que cometen actos crueles siguiendo el comportamiento de su grupo.

Es por ello que debemos cuestionar el propósito de nuestras acciones, o podríamos terminar siguiendo a grupos que comenten actos que nosotros como personas individuales jamás cometeríamos.

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